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Pablo VI es bendita

Se trasladó muy joven a Roma y entró al servicio de la Iglesia bajo el Papa Pío XI, no es difícil de asimilar ese sentido de la universalidad de la Iglesia es un maestro. Se convirtió en arzobispo de Milán, la audacia y la prudencia se funden con el pastor de la silla de Ambrose se eleva a la de Pedro, con lo que la experiencia adquirida en el gobierno pastoral de la diócesis más grande de Europa, guiado por la luz de una inteligencia singular y el calor de un corazón que no conoce límites del amor.
Los quince años de su pontificado se colocan en un momento del parto para la Iglesia, dejando el consejo de deseo sincero de renovación, en cierta desviada a veces en la búsqueda de la novedad para el amor de nuevo, y una irreprimible necesidad de lealtad a sí mismo, en otros momentos de un fijismo desviada ningún sentido real de la tradición.
Pablo VI en el nombre elegido marcó el programa de su pontificado; tomó el timón de la Iglesia con el apoyo de la fe que, como el apóstol de los gentiles tuvo que hacerlo sin vacilación guardián del depósito que le confió Cristo, decidido a no admitir que anunciamos el evangelio distinto del anunciado por Cristo.
(De un artículo de Giuseppe Lazzati publicado por "Avvenire" 08 de agosto 1978)

Entretejido de relaciones entre Montini y Lazzati es el respeto mutuo y la confianza obvio, esto explica la decisión de que el arzobispo de Milán toma en 1961, confió la dirección del diario milanés "L'Italia" en Lazzati.
Este nombramiento es una clara señal de un cambio de dirección cultural y pastoral, es atractivo, con un profundo sentido de la Iglesia, en una situación que un lado está involucrado en el concilio ecuménico y por el otro, la empresa italiana está experimentando una profunda cambio antropológico.
En la Agenda Lazzati y en la del Arzobispo, estuvo marcado todos los sábados al mediodía una larga cita para hablar sobre programas de publicación, enseñanza, artículos.
En estas reuniones, Lazzati hecho partícipe Montini de su pensamiento sobre la vocación y misión de los fieles laicos y especialmente los que viven secularidad consagrada. Seguramente convertirse en el futuro Pablo VI ha abrazado estas reflexiones de Lazzati hecho regresan frecuentemente con expresiones similares en su enseñanza en los institutos seculares que se configura como una auténtica teología del laicado.
Habiendo entendido el conocimiento profundo que Lazzati tuvo que despedir espiritualidad, Pablo VI lo llamó de varias maneras para hacer explícito y claro en la Iglesia lo que para muchos es desconocido y confundido.
Recordemos las candidaturas recibidas de Lazzati: Consultor de la Congregación para los Institutos Religiosos y Seculares (24 de febrero de 1968); miembro de la Pontificia Comisión para la Revisión del Código de Derecho Canónico (1968); Presidente del Comité Organizador del Primer Congreso Mundial de los Institutos Seculares (1968); miembro de la Comisión Pontificia para los estudios de los Institutos Seculares (1970); Adiutor specialis al Sínodo de los Obispos sobre la evangelización en el mundo moderno (1974).

El Papa Pablo VI trajo una importante contribución a la profundización teológica y espiritual de los institutos seculares. En su discurso a los participantes en el Congreso Internacional de Institutos Seculares (26 de septiembre de 1970), ofreció algunas aclaraciones sobre el significado de los árboles restantes:
Y por lo que tendrá un campo y su inmenso, en el que el doble juego de su trabajo: su santificación personal, su alma, y la "consagración del mundo", del cual conoce el compromiso delicado y atractivo, y que es el campo del mundo; del mundo de los humanos, que es, en su tópico inquieto y deslumbrante en sus virtudes y sus pasiones, en su capacidad para bien y en su gravitación hacia el mal, en sus magníficos logros modernos y deficiencias en su sufrimiento secreto e inevitable: mundo. Se puede caminar por el lado de un plano inclinado, tratando de aliviar el paso del descenso y estimula la fatiga del ascenso.
Es un paseo difícil, alpinistas del espíritu.